lunes, 20 de julio de 2009

Escena V: Alquimia

El viajero asió la bolsa de monedas de su cinto y extrajo de ella un par de monedas, se acercó al posadero, que observaba dubitativo y perplejo tan extraña pieza, intercambiando los pétalos por sus monedas:
-Disculpe mi osadía, pero no era mi intención, esta pieza carece de valor alguno, acepte estas monedas, no volverá a suceder.
-No hay problema, es normal con tanto trabajo y tantas familias que atender, un fallo es natural.
Había colado semejante bulo, dio las gracias a la ignorancia y se dirijo a la salida de la posada, alzó la vista pensativo y partió con apremio, sabía que la tercera familia corría un grave peligro, ahora alcanzaba a entender porque la noche anterior partieron hijo y padre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta bn esta parte pero kiza ubn poco corta