jueves, 8 de octubre de 2009

Escena II

Escenas publicadas de Resistencia
Escena I
Escena II
Escena III

Hacía un par de días que llegamos a la zona del núcleo encontrado, durante todo el recorrido veíamos lo que hace dos décadas fueran grandes ciudades repletas de vida, los edificios mostraban las vigas y partes metálicas y todos estaban recubiertos de una densa capa de vegetación, como si hubiesen sido cuerpos vivos descompuestos por gusanos que ahora se veían por su superficie. Los amasijos de hierros de vehículos estaban por doquier, muchas veces teníamos que volver sobre nuestros pasos por zonas demasiado densas tanto de escombros como de vegetación, una vegetación que ocultaba parcialmente el sol dejando una atmósfera aún más lóbrega.

Dani, uno de los exploradores mas avezados abría la marcha, tenia una manera de moverse por aquella zona que daba autentico terror, apenas hacia ruido cuando volvía de entre la espesura y aún era más silencioso cuando estaba visible entre los cazaverdes. Cuentan que fue capturado tras acabar con el resto de compañía con la que vivía y parcialmente criado por una pequeña tribu del enemigo. Que fue rescatado e instruido para la caza de quienes le arrebataron a su familia y trabajaba con dedicación para ello. Estos exploradores eran muy preciados pues presentían el peligro a veces minutos antes de que se produjera, y en la búsqueda de recursos y núcleos de abastecimiento eran expertos, sin embargo... se parecen mucho a ellos, por ello la gran mayoría los teme y odia por igual.
El grueso de los cazaverdes esperaban alguna señal o indicio del enemigo, yo por mi parte rogaba al cielo que no apareciesen por esta vez. Me acerque con sigilo hacia Dani, el cuál se percato de mi presencia y me saludo como oficial que era.
-Señor, dijo en voz baja. Por lo que puedo ver el rastro indica que no son muchos, quizás unos 6 u 8 individuos, pero es como si se dejasen rastrear.
-Lo se, es una trampa, por eso quiero que vayas directamente hacia el núcleo sin esperarnos, ve y averigua que hay allí y si hay vigilancia, nosotros haremos que los cazadores sean cazados esta vez.
- los hombres están inquietos, serán presa fácil de las armas de los moradores del bosque.
- Si, pero me ayudara en la función que deberán de interpretar. Vamos ve, de vuelta dirige te al refugio, pero no entres ve un kilómetro más al Este, cerca del gran Roble.
Tras las indicaciones observe como se perdía entre el desconcertante pero bello paisaje de una ciudad invadida por la naturaleza, los rayos de sol caían desigualmente debido a las copas de los arboles sobre escombros, tierra y asfalto por igual, en una mezcla de grises urbanos, terrizos y verdes de mil tonalidades.
Dividí el grupo en tres, los cazaverdes irían conmigo desplazándose en círculos cada vez mas amplios alrededor de dos grupos, silenciosos y atentos, mientras que uno de los grupos acamparia con normalidad, el otro haría el papel de expedición de reconocimiento. El equipo de estos dos equipos poco podían hacer contra el enemigo, pero sin embargo los cazaverdes y yo mismo teníamos las armas perfectas para dañarlos, las suyas mismas. Cubiertos por casacas, brazales, mallas y una especie de casco de un material que creemos que cultivan, ya que es vegetal, vivo y que se adapta al cuerpo de cualquiera, pero que necesita luz, por ello no tenemos mucho y es tan valioso.
La totalidad de nosotros, unos 8 cazaverdes portábamos unas especies de lanzas de color madera, que durante la lucha se suelen cerrar sobre nuestros puños, livianas y maleables por igual parecen modificar su composición en las puntas ya que a veces están tan afiladas que agujerean metal y otras parecen romas. Ni que decir que ninguno ha conseguido que sean tan mortíferas como el enemigo las hace.
Cuatro también están equipados con un escudo del mismo material que la lanza, igual de cambiante, igual de difícil de controlar excepto para el enemigo. Hay quienes afirman haber descargado fuego de artilleria sobre el enemigo y no haber causado baja debido a sus escudos.
Y yo porto una especie espada, con mango del mismo material que el escudo y la lanza, pero sin embargo la hoja es metálica, aunque claro esta no es un metal ordinario. Los científicos afirman que es de origen orgánico, pero que sabrán ellos, solo se que solo se deja manejar por unos cuantos, y al resto simplemente los corta.
A las horas de ir en círculos escuchamos el sonido de armas de fuego y supimos que era la hora, corrimos de vuelta al campamento desde donde se escuchaban los disparos y llegamos en unos minutos. Mientras el terror se adueñaba de mis compañeros yo solo podía apreciar lo bello de aquellas tonalidades rojizas sobre el verde gris del terreno...

1 comentarios:

Doro dijo...

Tiene buena pinta. Parece rollo postapocalíptico con aliens y eso. ¿La vas a seguir?