Escena I: El castillo
Escena II: La puerta
Escena III: El altar
Escena IV: La espada
Escena V: El Anerhuk
Escena VI: El duelo
Y lo consiguió. La criatura, acompañada del sonoro rechinar de las rocas que la constituían, se irguió y dejó en su camino el halo de su rostro. Volvió a rugir, e inundar todo del polvo que exhalaba, y dedicó una mirada desafiante al guerrero de capa roja.
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