Escenas publicadas de El Olvidado
Escena I: El castillo
Escena II: La puerta
Escena III: El altar
Escena IV: La espada
Escena V: Anerhuk
Escena VI: El duelo
Escena VII: El golpe
Escena I: El castillo
Escena II: La puerta
Escena III: El altar
Escena IV: La espada
Escena V: Anerhuk
Escena VI: El duelo
Escena VII: El golpe
El Anerhuk se retorcía de dolor mientras de la gran piedra roja que ejercía de ojo no paraba de brotar un líquido rojo y viscoso. Con cada rugido, la cantidad de polvo en el aire aumentaba considerablemente, y cada vez le era más difícil ver al gigantesco guardián. De pronto, se hizo el silencio.
Clavó sus rodillas en el suelo y esperó, espada en mano, a que el coloso hiciese algún ruido. Le sorprendió que, pese a estar compuesto de piedra y a ser del tamaño de una torre de vigilancia, era bastante silencioso. Pero no era silencioso del todo, y un leve crujido fue suficiente para delatar su posición. Lanzó un corte transversal mientras su espada iba aumentando su longitud, y se alegró de haber afinado el oído al comprobar que la espada golpeaba más cerca de lo que él deseaba.
Un sonido chirriante retumbó en la sala, pero esta vez ni un solo grito. Rodó a la derecha para esquivar por apenas un suspiro otro golpe del coloso. Se apresuró a clavar la espada en el brazo del Anerhuk, y este retiró el brazo del suelo. Se sirvió del impulso con el que el Guardián retiraba el brazo para llegar a su cuello y rajarlo hasta la mitad. Y una vez allí, su rocoso enemigo no podría golpearle.
Espadazo a espadazo, la cabeza enmascarada del gigante de piedra quedaba más debilmente unida al torso. Pero también él estaba peor sujeto a la roca que le servía de soporte. Lanzó el que sería el golpe de gracia, pero las constantes sacudidas del Guardián rocoso le catapultaron al suelo antes de que su hoja alcanzase la roca.
El golpe contra el suelo fue fatal. Sentía cómo en su interior todo aullaba de dolor, y justo cuando abrió los ojos, vio el puño de la bestia a una distancia lo suficientemente corta como para no poder esquivarlo. De pronto la tranquilidad se adueñó del templo. Su espada había atravesado el brazo del Anerhuk, en el último momento, desde el puño hasta el codo. La distancia que separaba su cuerpo del puño del Guardián era realmente escasa, no superior a un cuarto de la hoja en su tamaño natural. Asió su arma y arrancó el antebrazo, se levantó rápidamente y, despues de un giro completo, golpeó con su arma, que ya se había desecho de la gigantesca roca que conformaba parte del brazo de su enemigo, la cabeza de este, estampandola contra uno de los muros de la sala. Parecía que todo había acabado.
No había salido cuando una máscara similar a la del Anerhuk pero del tamaño adecuado para la cara de un humano cayó a sus pies. Se limitó a recogerla y seguir si camino.
1 comentarios:
Tras leerme la historia tengo que decir que me ha gustado. Es puramente acción siendo un combate muy diseñado y trabajado, y opr eso eatá así de bien. Ahora me toca continuar a mí, ya se ha ocurrido algua cosa, trataré de, junto a la acción, profundizar un poco en la historia.
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