domingo, 27 de diciembre de 2009

Aire invernal




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Aspiró fuertemente, contuvo el aire unos segundos en los pulmones y lo dejó escapar por la boca, fascinándose con el vaho. Hacía un frío apabullante, pero el bar de donde había salido era un horno, y él se sentía como un pavo relleno ahí dentro.
Todas las estrellas habían salido a iluminar la noche. Eso le había sentado bastante mal. La noche perfecta para la velada perfecta. Y estaba solo de nuevo.
Sacó tabaco del bolsillo de su gabán y se dejó caer sobre la pared. Fue liándose el pitillo mientras intentaba distraerse con los viandantes y dejar de pensar en lo que le rondaba la cabeza. No tardó mucho tiempo en salir uno de sus compañeros. El cual lo miró, y, como si fuese capaz de leerle la cabeza, asintió y se sentó en la acera, junto a él.
-Deberías de dejar de pensar en eso. Relájate y disfruta, que esta noche es especial.
Sacó el mechero y encendió el pitillo. No iba a refutarle nada. Su amigo se dio cuenta de cuan desafortunadas habían sido sus palabras.
-Quería decir que es una buena noche.
De nuevo, había abierto la boca antes de pensar.
-Bien, vale. Una noche de mierda. Y si tú estás así, no te creas que yo estoy mucho mejor. Es que simplemente no lo entiendo.
-No hay nada que entender.
-Si, hombre. Hay mucho que entender. Y supongo que hay mucho que se nos escapa. Pero por más y más vueltas que le doy, macho, no llego a comprender nada.
De nuevo un silencio incomodo. Viendo que su amigo no iba a abrir la boca en un rato, y pensando que no valía la pena no hablar con alguien que le servía de apoyo, intentó seguir con el tema.
-Y ayer hacía una noche de mierda. Alguien ahí arriba está enfadado conmigo. Debo haber hecho una putada muy grande, o algo así.
No encontró respuesta. Así que siguió fumando, mirando al vacío, que esta vez había tomado forma de pared.
-No creo que allí arriba haya nadie. Y menos aun que esté enfadado contigo. Es simplemente casualidad. Además: Ni un tornado podría haber evitado lo que está pasando esta noche.
Sentía que su amigo tenía razón. Ni el diluvio universal, ni el fin de los tiempos habría evitado eso. Ni siquiera él. Simplemente nada.
-Tienes razón. Lo mejor: Puede que de esta aprenda.
-¿Y lo peor?
Tiró la colilla y comenzó a liarse otro pitillo.
-Lo peor es que no quiero hacerlo.

2 comentarios:

Zelian dijo...

Impresionante.... sin más....
Me impresiona como has sido capaz de hacer un microrelato tan magnífico sin decir siquiera lo que procupa al personaje, ha sido algo claramente inspirador para mí, en serio.
Me quedo sobretodo con la parte del final:

"-Tienes razón. Lo mejor: Puede que de esta aprenda.
-¿Y lo peor?
Tiró la colilla y comenzó a liarse otro pitillo.
-Lo peor es que no quiero hacerlo"
En serio, sin palabras...

aemaeth dijo...

coincido con el de arriba en que el diálogo es bueno

discrepo en lo otro: una 'especialidad' demasiado difusa para mi gusto -y 'eso' se repite mucho

la escena en general me parece buena, la descripción me falla un poco

saludo felizañil protocolario v3.2!