domingo, 17 de enero de 2010

Escena XV: Advertencia y periplo

Vestido de negro, como acostumbraba, el asesino esperaba al final del recibidor a un compañero que llegaba tarde incluso después de haberle dado el aviso. Había pasado mucho tiempo cuando por fin, el Viajero se dignó a aparecer. Un "Lo siento" brotó de sus labios, y fue entonces cuando la ira del asesino se desató. Asió al recién despertado Viajero por el peto y lo estampó contra la pared.
- Estás jugando un juego que no te conviene, maldito estafador. Esto significa mucho para mí, y no dejaré que nos retrasemos por tus amoríos. Y dale gracias a los Dioses, porque la única razón que existe para que sigas vivo es que me servirás de guía. Te lo diré por primera y última vez: Que cosas como esta no vuelvan a repetirse.
El Viajero, aun intentando recobrar la respiración después del fuerte golpe, asintió con la cabeza, aceptando su culpabilidad y su falta, aunque reprochando con un toque de humor.
- Creo que necesitáis saber más sobre los placeres mundanos.
Los dos hombres terminaron de recoger el poco equipaje que llevarían y se dirigieron a las cuadras, donde alquilarían, sin ninguna intención de devolverlos, dos caballos, que serían los encargados de llevarlos tanto a ellos como al equipaje.
Una muchedumbre se había amontonado a la salida de la ciudad para aclamar la marcha del Viajero y darle las gracias por su labor en la villa.
- Estafador. ¿Acaso también te has ido de la lengua diciendo que nos marchábamos?
- No. Esto debe ser obra de la furcia con la que me acosté ayer. No paro de arrepentirme de mis tratos con estos paletos. Pero es que son unos paletos tan... ¿hermosos? ¿Esa es la palabra?
El Viajero soltó una risotada, y el asesino no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- Las faldas te llevarán a la tumba, Viajero.
- Mientras sea de esa manera y no por el acero, moriré contento.
Y los dos jinetes pasaron sin mirar siquiera a la multitud, ignorándolas como si de simples moscas se tratase. Hicieron caso omiso de sus alabanzas y de los insultos de una ofendida moza. Su destino era el horizonte, donde tarde o temprano se visualizarían las Torres Alquimistas de la gloriosa Treasvigg.

* * * * *

Los días pasaban lentos y aburridos. La escasa conversación de la pareja no ayudaba al transcurso del tiempo. Los únicos temas de conversación llegaban cuando estaban acampados o cuando paraban en una casa de postas. Habían cambiado ya de caballo varias veces, y habían presenciado el mar durante cuatro largas jornadas. Y aun así, Treasvigg quedaba muy lejos.
Aquel villorrio en el que se encontraban apestaba a sudor de bestia y vivían en el gentes que no distanciaban mucho en aspecto físico de estas primeras. Pero el nombre de la taberna en la que se encontraban había llamado la atención del Viajero.
- ¡La casa del Buscador! Deberían dejarte alojamiento gratuito.
El Viajero depositó las dos pintas de cerveza sobre la mesa, y le pegó un largo trago a la suya.
- Deliras si crees que puedes llamarme así.
- Pues estoy harto de llamarte por "tú", "ladrón de sangres" o "espadachín del diablo".
- Lo que me faltaba es que un desquiciado parlanchín me ande llamando "Buscador" por todas partes. Pero tienes razón en una cosa: Estoy harto de referirme a ti por "Viajero". Dime, ¿cuál es tu nombre?
El Viajero, que bebía, casi escupe todo el contenido de su boca sobre el asesino cuando le llegó la risa.
- ¿Mi nombre? ¿Cual es el tuyo? Yo al menos respondo cuando me dices Viajero. Tú sigues adelante.
El asesino se quedó pensativo largo rato.
- Tu ganas. Llámame Buscador si te place. Pero que no se repita demasiado.
- No lo hará. Descuida. Y cambiando de tema. ¿Cuándo salimos mañana?
- En eso estaba pensando. Creo que después de tanto tiempo, deberíamos descansar un poco.
- Además, el tabernero me ha dicho que hay un pueblo, poco más grande que este, a media jornada. Solo hay que seguir el camino que hay entre las colinas. Y no nos desvía de Treasvigg.
- Entonces saldremos a mediodía. Almorzaremos y saldremos a ese pueblo, donde pasaremos la noche. Saldremos a la mañana del día siguiente de allí. Haya o no ciudad o pueblo cerca.
- Lo veo correcto.

1 comentario:

Guotefac dijo...

Buen punto lo de los nombres xD